estos cacharros están puestos de lado a lado en las escaleras que te llevan al túnel que comunica los diversos andenes de Chamartín, además de con la estación de Metro. Recuerdo que el primer día aquello era como una barrera invisible pero infranqueable, todos los usuarios del civis estábamos desconcertados, esto era nuevo, mierda ¿cómo íbamos a superar esta prueba para llegar a nuestros puestos de trabajo y/o estudio? no sabíamos si realmente había un motivo por el que no se podía acceder al túnel o era que a algún currante del S. Renfe se aburría y lo había dejado allí; la cosa, sin duda, hacía bonito, un toque de glamour, quizá nos querían decir que somos privilegiados por viajar en civis, no todo el mundo puede, (eso sí, la cinta es verde, mucho menos glamurosa, pero al estilo patrio, como en la gala de los Goya la alfombra en vez de ser roja, es también verde). Después de unos momentos de duda, alguien osado se atrevió a dar el primer paso y se aventuró escaleras abajo, afrontando de cara su destino... no pasó nada, no había sangre, no hubo gritos... alguien más le siguió, y así, todos comenzamos a bajar, eso sí, los pifostios (pivotes he leído que se llaman) seguían en su sitio, la gente bajaba por el pequeño hueco que quedaba en los laterales, hasta que por fin alguien se atrevió a tocar los pivotes y los juntó, dejándolos en el medio de las escaleras y creando un espacio suficiente (en realidad no es suficiente) para que pudiésemos bajar. No contentos con los pivotes (pifostios), el Sr. Renfe decidió poner un nuevo punto de jodienda, justo entre los andenes 13 y 14 puso una pared, una tapia de ladrillo y cemento, sin más, y una puerta que a veces está cerrada, a veces está abierta. Un día un viajero del civis la definió como "la gatera" y es que realmente lo parece, bajas por las escaleras y te encuentras que en el túnel han plantado una tapia y han puesto una puerta que estrecha, y mucho, el pasillo, con lo cual, después de la, ya de por sí, estrecha bajada de las escaleras, tienes otro embudo.
Hoy a mediodía, volviendo a Guadalajara, he visto que habían tenido el detalle de anunciar en qué andén estaba el civis, en el 14, corriendo he ido hasta él pero me he encontrado la gatera cerrada a cal y canto, "coño", me he dicho, he subido al andén 13 (detrás de mí otras dos personas) y hemos preguntado a un currante de Renfe, me ha mirado con cara de "vete a la mierda" y me ha dicho, "sí, está cerrado, si no puedes ir por abajo, ve por arriba", uno de los señores que venía detrás de mi ha murmurado "cabrones, hijos de puta", sobra decir que la mayoría de la gente que va a coger un civis lo hace desde el metro o desde los otros trenes, muy poquita gente entra desde la parte de arriba de la estación, así que a unos cuantos cientos de personas se les va a obligar a subir un tramo de escaleras, recorrer un tramo de andén, subir otro tramo de escaleras, recorrer otro tramo de estación, bajar un tramo de escaleras y correr hasta el valle del Lozoya a montarse en el civis, cuando está la gatera que une los dos andenes pero que, como he dicho, estaba cerrada. Hemos salido corriendo (siempre justos de tiempo) y, ya cerca del tren, después de subir escaleras, entrar a la estación, volver a bajar, etc... nos hemos cruzado con otro currante de Renfe al que le he dicho "¿No podríais abrir la puerta de abajo?" a lo que él, con cara de preocupado, me ha contestado "Ehhh, sí, bueno... es que... las llaves las tiene..." no le he dejado acabar, le he dicho que sí, que vale; si me estoy a que me cuente la excusa que se estaba inventando, no cojo el tren. Me pregunto qué pasará si, por cualquier urgencia o problema, esa puerta es necesaria para desalojar, ¿estarán pensando donde están las llaves, matarile?
Ah! el señor que venía detrás de mi ha dicho, esta vez sin murmurar "no hacen más que vacilarnos, hijos de puta"; ahora sé que no soy el único que se siente así, un consuelo.


3 comentarios:
La razón por la que siguen choteándose de la gente es que los que usamos el transporte público no solemos hacerlo por pasear y vamos con el tiempo justo a todas partes, lo que impide dedicar media horita a irte a Atención al Cliente a ponerles la queja correspondiente... de eso se valen, de que vamos a perjurar y blasfemar pero no va a haber quejas por escrito que les obliguen a cambiar su forma de actuar.
Me imagino que tienes toda la razón, se ríen de nosotros sin miedo a ninguna queja, porque si te estás a quejas, te quedas sin tren, pero, sinceramente, no creo que costase mucho hacer las cosas bien
Ya sabes que hay al menos tres formas de hacer las cosas:
1. Lo hago bien.
2. Lo hago mal porque intuyo que no me va a perjudicar.
3. Lo hago mal porque yo lo valgo.
Hay días en los que dudo si la táctica de Renfe es la de la vaguería o la de la suficiencia...otros días lo tengo claro.
Publicar un comentario en la entrada